Especies Exóticas Invasoras

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Las invasiones de especies exóticas constituyen una de las amenazas más serias a la sobrevivencia de miles de especies en la actualidad.

Las invasiones de especies exóticas constituyen una de las amenazas más serias a la sobrevivencia de miles de especies en la actualidad. Ayudadas por los humanos, innumerables especies han colonizado nuevos ambientes contribuyendo a la extinción de muchos organismos a través de competencia, predación o alteración del hábitat. A las complicaciones técnicas de la erradicación de especies exóticas se suma la falta de comprensión del problema por parte de la sociedad.

Para nadie es novedad que los organismos vivos se mueven; incluso las plantas, que permanecen gran parte de su vida ancladas al suelo, pueden dispersar sus semillas a distancias considerables. De hecho, la capacidad de moverse es una de las características que hace exitosa a una especie en un medio cambiante: le permite escapar de desastres naturales y de potenciales predadores, o aprovechar recursos temporales, le permite evitar el hacinamiento o, por el contrario, el agruparse, si eso fuera beneficioso. Finalmente el moverse hace posible que los organismos puedan colonizar nuevos ambientes y extender su rango distribucional, eventualmente dando paso a la creación de nuevas especies. Así, las comunidades biológicas que conocemos en la actualidad son el resultado de numerosas "invasiones" de especies que han tenido lugar desde la aparición de la vida en este planeta. Cada nueva especie que llega a un lugar significa un potencial reordenamiento de la estructura de la comunidad, un experimento que, a menudo, tiene resultados inesperados. La mayoría de las invasiones fallan, sin embargo; ya sea porque las condiciones ambientales no son adecuadas para el establecimiento de la especie, o si lo son, porque el número de colonizadores fue muy pequeño, o porque, de alguna manera, las especies residentes resisten la invasión. Pero de vez en cuando, uno de decenas o cientos de intentos tiene éxito, una nueva especie se establece y la ruleta ecológica comienza a girar. Una nueva comunidad se ha formado. La forma en que la comunidades responden a las invasiones es un área muy importante de la ecología (ej. ver Groves y Burdon 1986 y Drake et al. 1988). Sin embargo, más allá del simple interés intelectual, este campo ha cobrado gran relevancia para disciplinas aplicadas como la biología de la conservación. Y la razón de esto es que, a pesar de que las invasiones biológicas constituyen un fenómeno que existe naturalmente, éstas han sufrido un cambio dramático durante los últimos siglos que las ha transformado en una de las amenazas más graves a la conservación de la naturaleza.

En marzo de 1890, un grupo de admiradores de William Shakespeare introdujo en el Central Park de Nueva York un total de 60 estorninos (Sturnus vulgaris) en un intento por traer a esa ciudad todas las aves mencionadas en la obra del ilustre escritor (Long 1981). El estornino, una especie europea que difícilmente hubiera podido alcanzar la costa de Norteamérica por vías naturales, es hoy en día una de las aves más comunes en el continente. Así, intencionalmente o no, la especie humana ha servido de facilitador de los movimientos de miles de especies, aumentando la tasa global de migraciones en varios órdenes de magnitud, produciendo interacciones entre especies que quizás nunca se hubieran encontrado, interacciones que muchas veces terminan en extinción.

El objetivo de este artículo es revisar los distintos factores involucrados en el fenómeno de las especies exóticas: cómo llegan, qué efectos tienen, cuáles son los ecosistemas más sensibles, y qué se puede hacer para controlar su acción.

Desde pilares de la humanidad a simples polizones

Gran parte de los alimentos que consumimos provienen de alguna especie de planta o animal exóticos. De hecho, basta con analizar el lugar de origen de los principales ingredientes de una criolla empanada (harina de trigo - Medio Oriente, carne de vacuno - Eurasia, huevos de gallina - Indochina, cebolla - Medio Oriente, comino - Medio Oriente, aceitunas - Mediterráneo) para darnos cuenta de que nuestra vida depende en gran medida de especies que hemos traído desde regiones muy lejanas. La necesidad de producir proteínas, energía o fibras ha llevado a la especie humana a trasladar miles de especies de un lugar a otro del planeta. Prácticamente todas las naciones del mundo han tenido o tienen algún tipo de organismo gubernamental cuyo objetivo es el ensayo e introducción de especies que pueden presentar beneficios económicos para el país. Al igual que en el caso de las invasiones naturales, muchas de estas introducciones nunca prosperan, pero cuando lo hacen, muchas de estas especies pueden llegar a ser componentes muy importantes de la comunidad local. Así, por ejemplo, el paisaje de Chile central está dominado en gran medida por álamos, eucalyptos y pinos, los que junto con vides, manzanos, vacas, ovejas y cientos de otros animales y plantas cultivados constituyen un porcentaje muy importante de la diversidad de especies y de la biomasa de la zona.

Otras especies exóticas llegan a su lugar de destino como parte de iniciativas particulares de la más diversa motivación. Algunas son introducidas deliberadamente como animales de caza, como controladores biológicos o simplemente porque su presencia en el lugar lo haría estéticamente más deseable.

Si bien es cierto muchas especies han sido liberadas intencionalmente, un gran porcentaje de las poblaciones de plantas y animales exóticos provienen de individuos escapados de cautiverio. Muchos animales que originalmente fueron importados como mascotas o otro tipo de animal doméstico terminan estableciendo poblaciones silvestres, y muchas plantas ornamentales invaden áreas silvestres cuando sus semillas son transportadas por el viento, agua o animales.


Finalmente, un número muy importante de especies viaja subrepticiamente a través del mundo en bodegas de barcos, aviones y decenas de otros medios de transporte, y las semillas de cientos de especies de plantas se mueven diariamente en los zapatos, ropa o estómagos de viajeros intercontinentales. Prácticamente toda isla que sea abastecida por barcos de calado mediano o grande cuenta entre su fauna a las infaltables ratas y ratones. De hecho existe toda una comunidad de animales y plantas que siguen a los humanos a donde quiera que éstos vayan. Muchas naciones ejercen cierto control sobre este tipo de migraciones cuando los organismos en cuestión son considerados plagas para algún tipo de cultivo local. Pero tratados internacionales, controles fronterizos y cuarentenas no han sido suficientes para evitar que miles de especies hayan colonizado áreas a las que nunca hubieran llegado bajo condiciones normales.

Extracto de artículo de Crístian Estades. Estades, C. 1998. "Especie Non Grata: Efectos Ecológicos de las Especies Exóticas". En Ciencia al día, revista de Internet, N° 2, Volúmen 1.

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