Ecosistemas y Áreas Protegidas a Nivel Mundial

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Los ecosistemas a nivel mundial, o biomas, han tenido una gran relevancia durante los últimos años, fundamentalmente por su significancia en la subsistencia de procesos naturales complejos, situación que se ha relevado por los altos impactos antrópicos generados, alterando su funcionamiento normal, obligando a nuevas adaptaciones de especies que aún no son estudiadas a cabalidad.

Ante las transformaciones que han sufrido los ecosistemas a nivel mundial, el Convenio sobre Diversidad Biológica, se ha establecido como requisito que los países que lo integran (entre ellos Chile) avanzar en "la protección de los ecosistemas, los hábitats naturales y el mantenimiento de poblaciones viables de especies en entornos naturales" (CBD. 1992). Por lo que el conocimiento e identificación de los ecosistemas mundiales se ha trasformado en una necesidad mundial.

En la actualidad existen varias clasificaciones y métodos para establecer ecosistemas, una de ellas es la clasificación de Regiones Biogeográficas de Alfred Russell Wallace (1823-1913), en la cuál en un principio identificaron seis regiones:

  • Paleártica (Europa y Asia)
  • Neártica (Norteamérica)
  • Neotropical (México, Centro y Sudamérica)
  • Etiópica (África)
  • India (Sureste de Asia, Filipinas, Indonesia)
  • Australiana (Australia y Nueva Guinea)

Actualmente se reconocen ocho regiones: se añadió Oceanía (Polinesia, Fiji y Micronesia) y Antártica.

Gracias a lo avanzado en el conocimiento de los diversos ecosistemas existentes en la actualidad, se ha logrado identificar el daño que han generado las prácticas del hombre sobre los diferentes ecosistemas. Durante los últimos 50 años, se ha transformado los ecosistemas más rápidos y extensamente que en ningún otro período de tiempo comparable de la historia humana, en gran parte para resolver las demandas crecientes de alimento, agua dulce, madera, fibra y combustible. Esto ha generado una pérdida considerable y en gran medida irreversible de la diversidad de la vida sobre la Tierra.

Si bien no existe una solución simple a estos problemas, ya que provienen de la interacción de muchos ámbitos de acción, entre los que se incluyen el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la degradación del suelo, siendo cada uno de ellos de difícil gestión. Las acciones emprendidas en el pasado para aminorar o revertir la degradación de los ecosistemas han generado importantes beneficios, pero esas mejoras por lo general no han mantenido el mismo ritmo que las crecientes presiones y demandas. No obstante, existe un enorme espacio para la acción, y un gran desafíos para los países, lo que debe traducirse en aglutinamiento de diversos sectores e instituciones en niveles locales, nacionales e internacionales, para actuar en ámbitos de políticas e iniciativas concretas, que se espera contribuyan a disminuir la severidad de esos problemas en las próximas décadas.

Áreas Protegidas a Nivel Mundial

Las áreas protegidas, parques nacionales, reservas naturales y otras áreas en las que se adoptan medidas especiales para conservar la diversidad biológica y los procesos ecológicos, son consideradas como una herramienta clave tanto para preservar, como para medir la pérdida de la diversidad biológica mundial. Hace ya más de un siglo que se designan áreas de protección especial por su belleza natural y su calidad de resguardo de algunas de las especies más espectaculares de la diversidad biológica mundial. En los últimos cuarenta años ha habido un cambio paradigmático respecto al papel de las áreas protegidas. Ha quedado atrás el paradigma de "parques y reservas nacionales", que prevaleció desde el siglo XIX hasta mediados del siglo XX, y hoy se ha adoptado un enfoque conceptual y práctico más amplio, el de áreas de uso sostenible. Ahora sabemos que, además de valores de conservación, las áreas protegidas poseen valores esenciales para el bienestar humano.

Entre los beneficios que proporcionan las áreas protegidas cabe destacar la conservación de la diversidad biológica y los ecosistemas, diversos servicios de los ecosistemas, turismo, ocio, medios de subsistencia para poblaciones locales y su contribución a la erradicación de la pobreza y al desarrollo sostenible.

A nivel mundial, el número de áreas protegidas ha aumentado considerablemente durante las últimas décadas; ahora constituyen el 12% de la superficie terrestre y representan uno de los usos del suelo más importantes en el mundo. Sin embargo, aunque las áreas protegidas se han multiplicado, la pérdida de la diversidad biológica continúa. El sistema mundial existente de áreas protegidas es inadecuado, y por diversas razones:

- Muchas áreas protegidas ya establecidas no cumplen con sus objetivos de conservación de la diversidad biológica
- El sistema actual de áreas protegidas es incompleto
- La participación de poblaciones indígenas y comunidades locales en la creación y administración de áreas protegidas es insuficiente.

Las zonas protegidas están distribuidas muy desigualmente: una quinta parte de todos los países del mundo han designado menos de 1% de su superficie de tierra. Hay grandes lagunas: por ejemplo, menos de una décima parte de 1% de la selva original de las islas del Pacífico del Sur está protegida, junto con menos de 1% de los bosques de las Tierras Altas de Camerún en África Central y de los manglares del Golfo de Guinea. Más sorprendente aun, menos de 1% de los mares y océanos que cubren más del 70% del globo está cubierto por zonas protegidas.
Para lograr una representación adecuada en los sistemas de áreas protegidas es necesario prestar atención inmediata a sitios irremplazables y especialmente vulnerables así como a las demás grandes áreas que permanecen intactas, entre ellas las zonas marinas y de agua dulce, y que no están debidamente representadas.

El mapa muestra el porcentaje de cada país que está protegido, y la ubicación y los sitios de Patrimonio Mundial Natural y Cultural/Natural.

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