Biodiversidad a Nivel Mundial

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Los genes, las especies y los ecosistemas que conforman la diversidad biológica proporcionan recursos y servicios esenciales para la humanidad. Todos los sectores de la sociedad mundial influyen en mayor o menor medida sobre esta diversidad, ya sea mediante la explotación directa de sus recursos o por el impacto indirecto de otras actividades. Las diferentes culturas y sociedades utilizan, valoran y protegen estos recursos y servicios de diversas formas. Su capacidad para utilizar y aprovechar la diversidad biológica también varía de manera considerable según su ubicación, su grado de desarrollo y sus diferentes posibilidades de acceso a la información y la tecnología.

Actualmente la diversidad biológica se entiende como la variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, entre otras cosas, los ecosistemas terrestres y marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas.

A modo de ejemplo, a la fecha se han descrito y nombrado formalmente alrededor de 1,75 millones de especies, por lo que hay buenas razones para pensar que aún quedan muchos millones de especies sin descubrir. Aunque los cálculos del número total de especies varían mucho, una estimación adecuada ronda los 14 millones de especies. Sin embargo las especies no están distribuidas de manera uniforme sobre el planeta y el patrón más evidente de la diversidad biológica mundial muestra, en general, que la riqueza de especies tiende a aumentar hacia el ecuador.

Los ecosistemas mayores - las áreas marinas y costeras, las aguas continentales, los bosques, las tierras secas y las poco húmedas - brindan los bienes y servicios sin los cuales la vida en la Tierra no sería posible, así como los valores y costumbres que sostienen a las sociedades humanas. Estas funciones ecológicas incluyen la purificación del aire y el agua, la estabilización y moderación del clima terrestre, la renovación de la fertilidad del suelo, el ciclo de los nutrientes y la polinización de las plantas. A partir de esta compleja red de procesos naturales interactivos, las sociedades humanas obtienen la multiplicidad de beneficios que han asegurado su supervivencia y su desarrollo a lo largo de la historia: el agua, el alimento, la vivienda, el combustible, la vestimenta, las medicinas, los materiales de construcción, los aromáticos, los tintes y pigmentos, los medios de transporte, la generación de energía y muchísimos otros beneficios.

Como consecuencia del aumento de la población humana y de la expansión de la producción industrial, los crecientes niveles de consumo de los componentes de la diversidad biológica están llevando esos procesos naturales hasta el límite. Se puede observar impactos importantes en todos los ecosistemas del mundo. La velocidad de la erosión y la pérdida de la diversidad biológica son altas y, en algunos casos, la situación es grave. En el nivel mundial, coexisten expectativas crecientes y patrones de consumo insostenibles con niveles de pobreza muy altos. A menos que ambos problemas se enfrenten de manera tal que el uso de los componentes de la diversidad biológica se torne sostenible, esa diversidad biológica se seguirá perdiendo.

Actualmente en el mundo existe una gran preocupación por frenar el deterioro de la diversidad biológica y cada vez es más familiar para los responsables de tomar decisiones y para todos los interesados en los problemas ambientales. Sin embargo, para muchas personas que no se encuentran involucradas de manera directa con este proceso o que no están familiarizadas con la bibliografía especializada, es mucho menos evidente cómo la comunidad internacional empieza a ocuparse de estos problemas y de qué modo los compromisos internacionales pueden convertirse en acciones concretas en todos los niveles.

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